lunes, 17 de mayo de 2021

  



Dirección de Difusión y Relaciones Públicas

Ciudad de México, a 17 de mayo de 2021 Boletín núm. 306

El Salón de la Plástica Mexicana conmemora el Día Internacional de los Museos con charla virtual sobre el centenario del muralismo



  • En el conversatorio en línea se analizará la obra de los maestros Desiderio Hernández Xochitiotzin y Federico Cantú

Como parte de Contigo en la distancia, la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) llevan a cabo el conversatorio en línea 100 años del movimiento muralista: Recuperando la memoria histórica a 500 años de la caída de Tenochtitlan; en donde se analizará la obra mural de los maestros Desiderio Hernández Xochitiotzin y Federico Cantú, ambos miembros fundadores del Salón de la Plástica Mexicana.

La actividad virtual forma parte de las actividades con motivo de la celebración del Día Internacional de los Museos y en el marco del centenario del muralismo en México. Será transmitida a través del perfil oficial de Facebook del Salón de la Plástica Mexicana (/salondelaplasticamexicana) el martes 18 de mayo a las 19:00 horas.

Participan en el conversatorio Citlalli H. Xochitiotzin, quien estudió Sociología en la Universidad Autónoma de México, y Filosofía en la Universidad Autónoma de Tlaxcala; poeta, ensayista, escritora y filósofa, su trabajo literario une la diversidad cultural en sus conceptos y lenguaje; en una fusión emotiva, reflexiona acerca del mundo en su lírica, salpicada de palabras en náhuatl como vocablos cotidianos.

En forma paralela a su labor, ha trabajado en la organización, fomento y difusión de la cultura en México y Estados Unidos; es fundadora del Instituto Tlaxcalteca de Cultura, y Radio Altiplano Tlaxcala; desde 1973 trabaja en gestión y promoción cultural, radio, televisión y prensa de forma institucional e independiente. Actualmente es presidenta de la Fundación Desiderio Hernández Xochitiotzin y editora de Cuarto Creciente.

En tanto, Adolfo Cantú, originario de Monterrey, Nuevo León, estudió diseño gráfico, arquitectura y música. A lo largo de su trayectoria, aprendió técnicas en modelado geométrico, teñidos y herrería con el maestro marroquí Meki Megara. En la década de los ochenta desarrolló más de un centenar de escenografías y se integró como subdirector a la Galería de Arte Moderno y Val Ray Reforma, del pintor Raimundo Martínez.





Respecto al maestro Desiderio Hernández Xochitiotzin (1922-2007), quien fue cronista, historiador, grabador, pintor y muralista originario de Tlaxcala, inició estudios a los 14 años de edad. Por las noches asistía a la Academia de Bellas Artes de Puebla y por las mañanas pintaba al aire libre. Más tarde fue becado por el gobierno de Suecia para estudiar y conocer la pintura europea. A su regreso a México, interesado en la historia de su estado natal, pintó en 1957 su obra mural más conocida: Historia de Tlaxcala y su contribución a lo mexicano a través de los tiempos, ubicada en el Palacio de Gobierno de Tlaxcala. Su trayectoria profesional fue reconocida por universidades prestigiadas del extranjero, entre ellas La Sorbona de París y Harvard, en Estados Unidos, entre otras.

A su vez, el pintor, escultor y grabador Federico Cantú (1907-1989), nació en Cadereyta Jiménez, Nuevo León. Se formó en la Escuela al Aire Libre de Coyoacán, dirigida por Alfredo Ramos Martínez; estudió con el grabador Carlos Alvarado Lang y en el taller del escultor José de Creeft. Cantú tuvo una prolífica producción de bocetos, murales, óleos, acuarelas, dibujos, tintas, monotipos, grabados, esculturas en mármol, piedra y bronce, además, fusionó varios elementos y estilos entre la tradicional escuela mexicana y la europea.

Durante su trayectoria artística, permaneció en diferentes ciudades de Europa y de Estados Unidos. Su amor por la literatura, especialmente la poesía, lo llevó a ilustrar textos de Renato Leduc, Luis Cardoza y Aragón y Alí Chumacero, entre otros.

La transmisión del conversatorio 100 años del movimiento muralista: Recuperando la memoria histórica a 500 años de la caída de Tenochtitlan


 se podrá seguir a través de Facebook del Salón de la Plástica Mexicana (/salondelaplasticamexicana) el martes 18 de mayo a las 19:00 horas; de manera posterior se podrá ver el video en la plataforma contigoenladistancia.cultura.gob.mx.

Redes sociales

Se pueden seguir las redes sociales del INBAL en Instagram (@INBAMX), Facebook (/INBAmx) y Twitter(@bellasartesinba).

Sigue las redes sociales de la Secretaría de Cultura en Twitter (@cultura_mx), Facebook (/SecretariaCulturaMX) e Instagram (@culturamx). 


martes, 16 de febrero de 2021

 


Caída de Troya Mural de 2;20 x 8.00 metros

Murales Residencia Benito Coquet

Ahora Pinacoteca de Nuevo León  

Federico Cantú Garza 1907-1989

Texto. CantuArt 2005 - Por Adolfo Cantú                          

 

Para ilustrar los discursos del entonces  Presidente Adolfo Ruiz Cortines 

Cantú realiza una serie de dibujos con motivos que resaltaran nuestra Mexicanidad

 es así como el Artista se relaciona con Benito Coquet entonces Secretario del Presidente.

Cantú invita a Coquet a conocer su ultimo fresco pintado en 1949

en el Ex Convento de San Diego; Coquet queda encantado y a solicitud de él,

le pide a Federico pintar un par de frescos con el tema de “las cuatro estaciones”

sin embargo, la temática cambio y Cantú ofreció pintar don grandes epopeyas : La caída de Troya como un elemento épico y de frente a esta, La caída de Tenochtitlan , la gran tragedia de Mesoamérica .






 

Caída de Troya 1951   Mural de 2;20 x 8.00 metros  

Los murales de la residencia Coquet estaban formados por dos grandes secciones

pintadas en caseína; técnica utilizada principalmente  por los artistas del renacimiento

 

La actividad muralista de Federico Cantú, se inicia en 1929 ( Iglesia de Santa Bárbara California) de ahí a 1934 ( Muerte y vida de Arlequín )  , Feria mundial de NY 1940 –La Maestra Rural, , 1942 Fresco de la Residencia Yglesias, 1943( Ultima cena y Calvario  en San Miguel de Allende) y se prolonga hasta 1949 ( Ángeles Músicos )

 

 Primeramente y para poder entender la pintura de Cantú, analizamos obras anteriores

como la desarrollada en Montparnasse en su época de Paris, dentro del periodo que va de 1924 a 1934, en donde además de desarrollar un sinnúmero de desnudos y arlequines salta constantemente, como buen conocedor de temas bíblicos y mitológicos  a el estudio de la belleza Griega. Dibujos, óleos, grabados y posteriormente esculturas, denotaran

un sin numero de temas alusivos a esta cultura. Centauro 1928, Ícaro 1929,

Estrecho de los Dardanelos 1929, Unicornio 1928, Casandra 1932, El retorno de Ulises 1934 Minotauro 1939, Rapsodia Troyana 1945,Palas Atenea 1950, Leda y el Cisne 1948, Orfeo 1948.

 

Iconografía del  mural Caída de Troya

Hay en este mural dos recreaciones de frescos Pompeyanos Minotauro ( Monstruo mitad hombre mitad toro muerto por Teseo ) Efebo con una flor en la mano , en un tercer plano se presenta la cabalgata que procede de los panateneas del panteón y en la que se destaca una biga lleva a la poesía como auriga.

De manera Central dentro de este mural  Caída de Troya

 

 Esta colocado Paris o Alejandro (segundo hijo de Príamo y Hécuba ) antes de su nacimiento su madre tuvo la revelación de que iba a traer al mundo una antorcha, que incendiaria la ciudad de Troya. A un lado del héroe Troyano que vencerá a Aquiles, se encuentra Helena ( hija de Leda y Júpiter ) de una hermosura deslumbrante que será raptada por (Paris el príncipe troyano) llevándosela a Troya, ocasionándose de ello una guerra de toda la Grecia contra Troya, que duro diez años.

A un lado de Helena en perspectiva lejana se encuentra el mas famoso héroe griego

Aquiles; que dará muerte a Héctor, que a su ves había matado a Patroclo. Cantú representa

a Héctor hincado con su arco defendiendo la ciudad. 

Palas Atenea ( a un lado de Héctor ) diosa principal en la mitología Troyana será salvada

por Eneas el día de la caída de Troya.

En la parte baja del mural se encuentra Leda y el Cisne aun lado se encuentra Casandra

Bella mujer que al no cumplir la promesa de casarse con Apolo  este se vengo de ella y le aseguro que nadie creería en sus palabra. Antes de la Caída de Troya ella predijo que Helena seria la ruina de aquella ciudad. en la parte superior un medallón que recuerda a Homero.

 

Del otro lado se encuentra Un centauro y Ulises representado en uno de su viajes

en la parte baja entre los capiteles se encuentra  los centauros Licos, Bianos, Eurinomos, tres de los mas celebre centauros.

Entre los héroes en lucha mezclados entre las Amazonas se encuentran Polidamas y Polixena,Agamenon y Adrastro.

 

Es por esto que para poder degustar la obra de Cantú al igual que la obra de los grandes maestros como; El Veronés , Rafael, Leonardo, se requiere de un análisis

profundo de ella, donde cada uno de los detalles nos rebelara una historia.




 

Siete décadas despues 1950-2020

 

Con la idea de presentar parte del acerbo muralista que contiene el ahora acerbo 

CONARTE  y que adquiriera el Gobierno del entonces Gobernador de nuestro Estado de Nuevo León ; Lic.  Gob. Natividad González Paras 

Acrecentamos la liana documental con un seria de imágenes de ante proyectos del tema Helénico, que con maestría desarrollo Federico Cantú para la entonces sala de Portación de la Residencia Coquet .

 




Si bien el proyecto surge de una charla , donde Federico integra parte de la idea creativa en un entrono neoclásico como bien lo narra el proyecto inicial y de donde se desprenden los héroes Helénicos que dotaran de color e iconografía lo que se convertirá en un proyecto lineal como se requería el lugar.

 

Paradójicamente , la serie de fotografías que comprende la obra mural de la residencia y partiendo de la edad del artista, podemos observar que se trata de una sesión fotografiada tardía que fue calculada para la edición del libro seis décadas publicado en 1980, documentación rescatable, recién digitalizada para el acerbo documental.

 

Adolfo Cantú

Acerbo documental Colección Cantú Y de Teresa


 

jueves, 11 de febrero de 2021

 Federico Cantú 1907-1989

 

Madona Y Esfera Monograma

 

Generalmente los grandes  maestros van integrando a su entorno una parte de sus vivencias, que sin duda muestran la intimidad de su pensamiento, tal y como lo podemos leer en esta foto : Chimenea , Cantera, Escultura, Herrería y lo Prehispánico 

 

La fotografía que descubrimos en esta composición , nos muestra un eje temático que amalgama la síntesis de la europeización tanto en la Madona yacente como en la composición de capiteles neoclásicos utilizados en la arquitectura del nuevo mundo, tambien tenemos la mesa de hierro forjado con placa de mármol , diseñada por FCF, por otro lado observamos la esfera monograma colocada en un molcajete y en los re pisones los xoloescuincles que representan lo azteca de nuestra nación

 

Por supuesto la chimenea es un elemento sumamente importante dentro de la vida del artista , es casi un código de nostalgia europea que llevara en la sangre por toda su vida .

 

 

Bo

 

martes, 3 de noviembre de 2020

 Noviembre 2020

IMSS Madona     IMSS Madona - Federico Cantú





 

Por mas de dos década la Colección de Arte Cantú y de Teresa, se ha dado a la tarea de compartir el conocimiento y la investigaciones de nuevos hallazgo en el arte , sin duda y como hilo conductor seguimos un camino tasado por en la Mexicana de Pintura y Escultura y sus lazos indiscutibles con al escuela de Paris. Esta investigaciones que convertimos en curadurías , van sumando imágenes textos que se transforman en publicaciones y testimonios que enriquecen el acerbo que compartimos . El dia de hoy nos toca exponer una de las obras icónicas de Federico Cantú  “ LA Madona IMSS “




 

INBAL- Salón de la Plástica Mexicana , Museo casa Estudio Federico & Elsa  y Colección de Arte Cantú Y de Teresa se honran en compartir esta publicación .

 

Adolfo Cantú

CYDT Collection






domingo, 9 de agosto de 2020

  El Indigenismo en el arte marco el inicio y la conclusión de la primera mitad del siglo XX, bocetos, obra de caballete obra mural escultura y gráfica, representada por todos estos participantes que incluimos dentro de la llamada Escuela Mexicana .




En Federico este indigenismo fue mostrándose poco a poco incluyéndose dentro de su lenguaje pictórico y escultórico , pero no seria hasta finales de los años cuarenta , cuando apareciera en su obra monumental ,primeramente en aquel legendario mural dedicado a Sahagún y sus enseñanzas y posteriormente en la serie de obras dedicadas a nuestras culturas milenarias. Y es aquí donde el binomio Coquet- Cantu hace su aparición ; primeramente en la residencia Coquet en las lomas de Chapultepec y posteriormente en la serie de obras monumentales dedicadas a los proyectos IMSS .

De ahí a que surjan versiones y mas versiones que incluyen la narrativa de Quetzalcóatl , Toltecas , Aztecas , Mayas , tarasco zapotecas en fin un sinnúmero de temas que se reproducen a lo largo y lo ancho en nuestra nación y que en su conjunto formaran la gran amalgama del legado Cantu 



 

A CYDT

viernes, 3 de julio de 2020


Federico Cantú 1907-1989  y la obra Mural Historica
De la Crónica Mexicana, de Domingo Chimalpáhin:

…en este año murió el señor Moteuczomatzin Xocóytl, tlatoani de Tenochtitlan, en el mes de julio, y en tecuilhuitontli, según la antigua cuenta de las veintenas; entonces, perseguidos, los españoles se fueron a Tlaxcallan, tras salir de Tenochtitlan huyendo de noche.1
De las Cartas de Relación de Hernán Cortés:
Desamparada así la fortaleza, con mucha riqueza así de vuestra alteza como de los españoles y mía, me salí lo más secreto que yo pude, sacando conmigo un hijo y dos hijas del dicho Mutezuma y Cacamacín, señor de Aculuacán, y al otro su hermano que yo había puesto en su lugar, y a otros señores de provincias y ciudades que allí tenía presos. Y llegando a las puentes que los indios tenían quitadas, a la primera de ellas se echó la puente que yo traía hecha, con poco trabajo, porque no hubo quien la resistiése, excepto ciertas velas que en ella estaban, las cuales apellidaban tan recio que antes de llegar a la segunda estaba infinita gente de los contrarios sobre nosotros, combatiéndonos por todas partes, así desde el agua como de la tierra; y yo pasé presto con cinco de caballo y cien peones, con los cuales pasé a nado todas las puentes y las gané hasta la tierra firme. Y dejando aquella gente a la delantera, torné a la rezaga donde hallé que peleaban reciamente, y que era sin comparación el daño que los nuestros recibían, así los españoles como los indios de Tascaltecal que con nosotros estaban, y así a todos los mataron, y muchas naturales de los españoles; y asimismo habían muerto muchos españoles y caballos y perdido todo el oro y joyas y ropa y otras muchas cosas que sacabamos, y toda la artillería. 



Recogidos los que estaban vivos, echélos adelante, y yo con tres o cuatro de caballo y hasta veinte peones que osaron quedar conmigo, me fui en la rezaga peleando con los indios hasta llegar a una ciudad que se dice Tacuba, que está fuera de la calzada, de que Dios sabe cuánto trabajo y peligro recibí; porque todas las veces que volvía sobre los contrarios salía lleno de flechas y viras y apedreado, porque como era agua de la una parte y de otra, herían a su salvo sin temor. A los que salían a tierra, luego volvíamos sobre ellos y saltaban al agua, así que recibían muy poco daño si no eran algunos que con los muchos se tropezaban unos con otros y caían y aquellos morían. Y con este trabajo y fatiga llevé toda la gente hasta la dicha ciudad de Tacuba, sin me matar ni herir ningún español ni indio, sino fue uno de los de caballo que iba conmigo en la rezaga; y no menos peleaban así en la delantera como por los lados, aunque la mayor fuerza era en las espadas por do venía la gente de la gran ciudad. 
Y llegando a la dicha ciudad de Tacuba hallé toda la gente remolinada en una plaza, que no sabía donde ir, a los cuales yo di prisa que se saliesen al campo antes que se recreciese más gente en la dicha ciudad y tomasen las azoteas, porque nos harían de ellas mucho daño. Y los que llevaban la delantera dijeron que no sabían por donde habían de salir, y yo los hice quedar en la rezaga y tomé la delantera hasta los sacar fuera de la dicha ciudad, y esperé en unas labranzas; y cuando llegó la rezaga supe que habían recibido algún daño, y que habían muerto algunos españoles e indios, y que se quedaba por el camino mucho oro perdido, lo cual los indios cogían; y allí estuve hasta que pasó toda la gente peleando con los indios, en tal manera, que los detuve para que los peones tomasen un cerro donde estaba una torre y aposento fuerte, el cual tomaron sin recibir algún daño porque no me partí de allí ni dejé pasar los contrarios hasta haber tomado ellos el cerro, en que Dios sabe el trabajo y fatiga que allí se recibió, porque ya no había caballo, de veinte y cuatro que nos habían quedado, que pudiese correr, ni caballero que pudiese alzar el brazo, ni peón sano que pudiese menearse. Llegados al dicho aposento nos fortalecimos en él, y allí nos cercaron y estuvimos cercados hasta noche, sin nos dejar descansar una hora. En este desbarato se halló por copia, que murieron ciento cincuenta españoles y cuarenta y cinco yeguas y caballos, y más de dos mil indios que servían a los españoles, entre los cuales mataron al hijo e hijas de Mutezuma, y a todos los otros señores que traíamos presos.

De los testimonios indígenas recopilados en Visión de los Vencidos:
Cuando hubo anochecido, cuando llegó la medianoche, salieron los españoles en compacta formación y también los tlaxcaltecas todos. Los españoles iban delante y los tlaxcaltecas los iban siguiendo, iban pegados a sus espaldas. Cual si fueran un muro se estrechaba con aquéllos. 
Llevaban consigo puentes portátiles de madera. Los fueron poniendo sobre los canales: sobre ellos iban pasando.
En aquella sazón estaba lloviendo, ligeramente como rocío, eran gotas ligeras, como cuando se riega, era una lluvia muy menuda.
Aún pudieron pasar los canales de Tecpantzingo, Tzapotlan, Atenchicalco. Pero cuando llegaron al de Mixcoatechialtitlan, que es el canal que se halla en cuarto lugar, fueron vistos: ya se van fuera.
Una mujer que sacaba agua los vio y al momento alzó el grito y dijo:
—Mexicanos… ¡Andad hacia acá: ya se van, ya se van traspasando los canales vuestros enemigos!… ¡Se van a escondidas!…
Entonces gritó un hombre sobre el templo de Huitzilopochtli. Bien se difundió su grito sobre la gente, todo mundo oía su grito:
—Guerreros, capitanes, mexicanos… ¡se van vuestros enemigos! Venid a perseguirlos. Con barcas defendidas con escudos… con todo el cuerpo en el camino.
Y cuando esto se oyó, luego un rumor se alza. Luego se ponen en plan de combate los que tienen barcas defendidas. Siguen, reman afanosos, azotan sus barcas, van dando fuertes remos a sus barcas. Se dirígen hacia Mictlantonco, hacia Macuiltepec.
Las barcas defendidas por escudos, por un lado y otro vienen a encontrarlos. Se lanzan contra ellos. Eran barcas guarnicionales de los Tenochtitlan, eran barcas guarnicionales de los de Tlatelolco. 
Otros también fueron a pie, se dirigieron rectamente a Nonohualco, encaminando hacia Tlacopan. Intentaban cortarles la retirada. 
Entonces los que tripulaban las barcas defendidas por escudos, lanzaron sus dardos contra los españoles. De uno y de otro lado los dardos caían.
Pero los españoles también tiraban a los mexicanos. Lanzaban pasadores, y también tiros de arcabuz. De un lado y de otro había muertos. Eran tocados por las flechas los españoles, y eran tocados los tlaxcaltecas. Pero también eran tocados por los proyectiles los mexicanos.
Pues cuando los españoles hubieron llegado a Tlaltecayohuacan, en donde es el Canal de los Toltecas, fue como si se derrumbaran, como si desde un cerro se despeñaran. Todos allí se arrojaron, se dejaron ir al precipicio. Los de Tlaxcala, los de Tliliuhquitepec, y los españoles, y los de a caballo y algunas mujeres.
Pronto con ellos el canal quedó lleno, con ellos cegado quedó. Y aquellos que iban siguiendo, sobre los hombres, sobre los cuerpos, pasaron y salieron a la otra orilla.
Pero al llegar a Petlacalco en donde hay otro canal, en paz y quietamente lo pasaron sobre el puente portátil de madera.
Allí tomaron reposo, allí cobraron aliento, allí se sintieron hombres. 
Y cuando hubieron llegado a Popotla amaneció, esclareció el cielo: allí, refrigerados ya, a lo lejos tenían combate. 
Pero allí llegaron dando alaridos, hechos una bola en torno de ellos los mexicanos . . 


De la Relación de la Conquista de Fray Bernardino de Sahagún:
Los capitanes valerosos muestran su valor y su industria en las mayores necesidades, y ansí el valeroso capitán D. Hernando Cortés, mostró su animosidad y industria, a un tiempo él y los suyos estaban a punto de perderse acorralados y cercados dentro de su mismo fuerte, y sin esperanza de ningún socorro sino de sólo Dios. Esforzado con esta esperanza y con su valeroso ánimo, habló a todos los suyos que se aparejasen para salir de aquel peligro en que estaban, así en lo temporal como en lo espiritual. Dijoles tales cosas acerca destos dos puntos, que los que estaban desesperados de su vida y aun de su salvación, fueron movidos a confianza de salvar sus vidas y sus almas, y hicieron alegremente todos lo que él les persuadió que hiciesen en lo espiritual y en lo corporal; de manera que aparejados con fianza para poder salir, y salvar sus vidas pasando por medio de sus enemigos innumerables a la honra que él les dijo que saliesen con confianza y con esfuerzo, salieron por donde él mandó, y por el concierto que él puso en la manera de proceder su camino. Esto fue a la media noche, y salieron todos con gran orden y con gran silencio, comenzando a proceder por su camino, llevando las puentes levadizas consigo. El primer foso que toparon pasáronle con las puentes: este lugar se llama Tecpantzinco. Habiendo pasado este foso, una muger que iba a tomar agua del, viólos como iban en silencio, y todos ordenados, y luego dio voces llamando a los mexicanos para que saliesen contra sus enemigos que secretamente se iban huyendo. A la voz de esta muger despertó una de las velas que guardaban, que era un hombre con otros que estaban encima de una torre o Cú de Huitzilopochtli, y mirando, vio como iban todos los españoles fuera del fuerte, y comenzó a dar voces que se oyeron entre todos los mexicanos para que acudiesen a cerrar el camino a sus enemigos que se iban. Luego por el agua y por la tierra comenzaron a venir en canoas y a pie gran multitud de soldados, y comenzóse a trabar la batalla entre los españoles y los mexicanos, y el capitán D. Hernando Cortés comenzó a discurrir por el medio los suyos desde la retaguardia hasta la vanguardia peleando y esforzando a los suyos con voces muy amorosas y estimulativas. Desque llegaron los españoles a un foso más ancho que los otros, que se llama Tolteacali, por la gran prisa que les deban de ambas partes del camino, comenzaron a caer en aquel foso, y cayeron tantos, que de españoles y de indios, y de caballos y de cargas, el foso se hinchó hasta arriba, cayendo los unos sobre los otros, y los otros sobre los otros; de manera que todos los de bagaje quedaron allí ahogados, y los de la retaguardia pasaron sobre los muertos. Los españoles que aquí quedaron muertos fueron trescientos, y de los tlaxcaltecas y otros indios amigos fueron más de dos mil

De la Historia Verdadera de Bernal Díaz del Castillo:
Pues de que supimos el concierto que Cortés había hecho de la manera que habíamos de salir e ir aquella noche a los puentes, y como hacía algo oscuro y había niebla y lloviznaba, antes de medianoche se comenzó a traer la puente y caminar el fardaje y los caballos y la yegua y los tascaltecas cargados con el oro; y de presto se puso la puente y pasó Cortés y los demás que consigo traía primero, y muchos de caballo.Y estando en esto suenan las voces y cornetas y gritas y silbos de los mexicanos, y decían en su lengua a los tel Tatelulco: “¡Salí presto con vuestras canoas, que se van los teules, y atajaldos, que no quede ninguno a vida!”. Y cuando no me cato, vimos tantos escuadrones de guerreros sobre nosotros y toda la laguna cuajada de canoas, que no nos podíamos valer, y muchos de nuestros soldados ya habían pasado. 
Y esperando desta manera, cargan tanta multitud de mexicanos a quitar la puente y a herir y matar en los nuestros, que no se daban a manos. Y como la desdicha es mala en tales tiempos, ocurre un mal sobre otro: como llovía, resbalaron dos caballos y caen en la laguna. Y como aquello lo vimos yo y otros de los de Cortés, nos pusimos en salvo de esa parte de la puente, y cargaron tanto guerrero, que por bien que peleábamos, no se pudo más aprovechar de la puente. Por manera que en aquel paso y abertura de agua presto se hinchó de caballos muertos y de indios e indias y naborias y fardaje y petacas. Y temiendo no nos acabasen de matar, tiramos por nuestra calzada adelante y hallamos muchos escuadrones que estaban aguardándonos con lanzas grandes, y nos decían palabras vitupiriosas, y entre ellas decía: “¡Oh cuilones, y aún vivos quedáis!” Y a estocadas y cuchilladas que les dábamos pasabamos, aunque hirieron allí a seis de los que íbamos. Pues quizá había algún concierto cómo lo habíamos concertado; ¡maldito aquél! Porque Cortés y los capitanes y soldados que pasaron primero a caballo por salvarse y llegar a tierra firme y asegurar sus vidas aguijaron por la calzada adelante, y no la erraron; también salieron en salvo los caballos con el oro y los tascaltecas. Y digo que si aguardáramos, ansí los de a caballo como los soldados, unos a otros en las puentes, todos feneciéramos, que no quedara ninguno a vida. 




Y la causa es ésta: porque yendo por la calzada, ya que arremetíamos a los escuadrones mexicanos, de la una parte es agua y de la otra parte azoteas, y la laguna llena de canoas. No podíamos hacer cosa ninguna, pues escopetas y ballestas, todas quedaban en la puente, y siendo de noche, ¿qué podíamos hacer sino lo que hacíamos? ¿Qué era arremeter y dar algunas cuchilladas a los que nos venían a echar mano, y andar y pasar adelante hasta salir de las calzadas? Y si fuera de día, muy peor fuera. Y aun los que escapamos fue Nuestro Señor servido de ello.Y para quien no vio aquella noche la multitud de guerreros que sobre nosotros estaban, y las canoas que dellos andaban arrebatar nuestros soldados, es cosa de espanto. Ya que íbamos por nuestra calzada adelante, cabe el pueblo de Tacuba, adonde ya estaba Cortés con todos los capitanes, Gonzalo de Sandoval y Cristóbal de Olí, y otros de caballo de los que pasaron delante, decían a voces: “Señor capitán, aguardemos, que vamos huyendo y los dejamos morir en las puentes, tornémoslos a amparar, si algunos han quedado, y no salen ni vienen ninguno.” Y la respuesta de Cortés fue que los que habíamos salido era milagro. Y luego volvió con los de a caballo y soldados que no estaban heridos, y no anduvieron mucho trecho, porque luego vino Pedro de Alvarado bien herido, a pie, con una lanza en la mano, porque la yegua alazana ya se la había muerto, y traía consigo cuatro soldados tan heridos como él y ocho tascaltecas, todos corriendo sangre de muchas heridas. Y entre tanto que fue Cortés por la calzada con los demás capitanes, reparamos en los patios de Tacuba. Ya habían venido de México muchos escuadrones, dando voces a dar mandado a Tacuba y a otro pueblo que se dice Escapulzaco. Por manera que comenzaron a tirar cara y piedra y flecha y con sus lanzas grandes, y nosotros hacíamos algunas arremetidas en que nos defendíamos y ofendíamos. 
Volvamos al Pedro de Alvarado, que como Cortés y los demás capitanes le encontraron de aquella manera y vieron que no venían más soldados, se le saltaron las lágrimas de los ojos…